martes, 9 de enero de 2018

A codazos por el prime time

El cotilleo en España es un deporte y la venta de la vida personal un auténtico chollo. O eso dicen. Si tuviéramos que apuntar en una lista a cada ciudadano que querría formar parte del universo rosa, nos harían falta unos cuantos kilómetros de hoja. Y es comprensible. Verán, la mayoría de mortales están convencidos de que los concursantes de realities y otros famosos nadan en dinero. No mentiré, los hay que hacen buen negocio, sobre todo si se rodean de la gente idónea y también si caen en gracia. Al igual que en otros mundillos, en cuanto a prensa del corazón se refiere también hay jerarquías, o mejor dicho “clases de famosos”, y como si de una tabla de quesos se tratara, hay personajes catalogados como simples “Goudas” y otros que alcanzan la categoría de “Brie de Meaux”. Aun así, para el público en general, formar parte de ese conjunto implica una mejora automática tanto en el estatus social como en el bolsillo.

Supongo que visto desde fuera asistir a eventos y que te paguen por poner tu rostro a un producto debe parecer una ventaja, y claro está que comparar estas actividades con trabajos más duros posiciona mi argumento en mal lugar. Pero créanme cuando les digo que vender la intimidad es hipotecar una vida entera. Me parece una opción tan respetable como cualquier otra, la cuestión es si cuando aún eres una “chiquilla” tienes la suficiente capacidad intelectual para apreciar los pros y los contras que supone entrar en ese circuito. En mi caso tengo que decir que tenía muy claro qué quería en mi vida, por lo que no tuve problemas para negarme a ciertas propuestas, como asistir a un programa de televisión a contar, no intimidades mías, sino de otras personas (cosa que ni hice ni haré jamás). Ahí me planteé seriamente localizar con rapidez el letrero de salida y correr hasta él sin mirar atrás.

Por suerte no me arrepiento de portada o declaración alguna, mas me pregunto qué clase de promesas deben haberle hecho a las chicas y chicos que sueñan con alcanzar kilos de fama (y euros) que aceptan sin dilaciones firmar contratos de muchos folios (y letritas muy pequeñas) con la esperanza de comprarse un yate y vivir a cuerpo de rey. Hay un problema educacional, y bien grave, si estos muchachos no son capaces de advertir las señales de peligro inminente. Cuando los escogen en un casting están tan cegados que en plena inflamación del ego (otra vez nuestro amigo) no se dan cuenta de que su popularidad va a ser efímera. Con suerte durarán un año en antena, aprovechando cada rinconcito al que su agencia considere oportuno visitar. Porque esa es otra, una agencia puede, y de hecho así lo hace, permitirse la libertad de escoger qué candidatos han de tener mayor proyección, por lo que si no eres uno de los preferidos (que en todas partes los hay) despídete del yate y de la chalana también.


Qué mal estamos educando a las nuevas generaciones... Es una afirmación muy deprimente, pero por desgracia así es. Si no explíquenme por qué la mayor parte de los jóvenes no tiene pasión por nada. Supongo que tiene que ver con el hecho de vivir en una época donde la inmediatez está a la orden del día. Botoncitos por todas partes que prometen la rapidez en actividades variadas y una desconexión entre personas no puede conducir a una mejora social. Y por más que yo sea una defensora de las tecnologías y el buen uso que se puede hacer de las mismas, no puedo negar los efectos nocivos que están causando. Seguiremos viendo desde la barrera cómo los inconscientes se patean y apuñalan entre sí con tal de tener su minuto de gloria en pleno prime time; o eso, o tal vez sea el momento de apagar el televisor definitivamente. 

4 comentarios:

  1. Como bien dices, tenemos un problema muy grave en cuanto a educación. No tan sólo a nivel académico, en cuanto a valores todo lo que hemos perdido y estamos perdiendo es demasiado. Todo avanza muy rápido y el ser humano se adapta a esa rapidez de la peor forma, olvidando cosas importantes, cosas consideradas arcaicas y que, quizás, se da por hecho que todos debemos tener, pero al final nadie inculca. Desde mi punto de vista tener una buena base cimentada en buenos valores, entre otras muchas cosas, es lo más importante. Pero la prisa por todo nos aturulla y nos ciega. Una verdadera pena.

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  2. Hay que reflexionar sobre el estilo de vida que llevamos si no queremos involucionar en lugar de crecer... Un abrazote, bello!

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  3. Está claro como la gente abarrota castings para fama express o sueñan con ser tertulianos de Dios me salve o tronistas de prótesis, extensiones y jornadas de mancuernas y y anabolizantes varios.
    Sín duda prometedor...

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