martes, 2 de enero de 2018

Belleza y otras cuestiones


Show must go on” decía Queen. Y le doy la razón. Algo tan aplicable al mundo del espectáculo como a la vida en general, pues aunque tu corazón deje de latir, alguien estará viendo la luz por primera vez. Resulta milagroso formar parte de un circuito tan sencillo y a la vez tan fascinante como es el ciclo vital. No obstante, parece que las personas hemos perdido la capacidad de dar gracias por pertenecer a algo así, y en lugar de centrarnos en recuperar el sentido común, continuamos la estela de un cometa maligno que solo quiere que nos caigamos por un acantilado. Metáforas aparte, siento que debo tocar este tema por muchas úlceras y ampollas que pueda generar. Como artista he tenido que lidiar con el concepto de belleza cada día. Y no entiendo por qué. Yo percibo la belleza de muchas maneras, pero poniéndonos en el supuesto de que solo se apreciara a través del sentido de la vista, no acabo de comprender qué tiene que ver con cantar. De todas las artes, la música me parece la más espiritual, y es que entre armonías y atmósferas siempre hay cierta conexión con nuestro yo más oculto. A veces una composición puede trasladarte a otro espacio, conectándote con una parte de ti que hasta ese instante desconocías, así que no es de extrañar que la música sea usada como complemento en distintos sectores, a veces con intención emocional y otras con el único fin de hacer dinero. ¿Qué sería del cine, las campañas publicitarias, las series de televisión o los establecimientos comerciales sin ella? Probablemente seguirían funcionando, solo que desde una visión más pragmática, algo que se resumiría en la obtención de menos ingresos.

¿Por qué cuando se habla de cantantes automáticamente nos viene a la cabeza el concepto de imagen? A lo largo de mi trayectoria he escuchado cosas como “Ese artista goza de excelente físico”, “Buscamos cantante con buena presencia” o perlas como “Con esa cara y ese cuerpo es muy fácil labrarse un porvenir”. Siempre consideré que la expresión “gozar de buena imagen” tenía que ver con el hecho de poseer un pulcro historial y encajar en la mayoría de patrones sociales. Pero en el mundo del espectáculo está íntimamente ligado al hecho de ser guapo o al menos parecerlo. Teniendo en cuenta que los cánones de belleza varían conforme la sociedad “evoluciona”, me pregunto: ¿qué tiene que ver el aspecto con cantar? Al parecer TODO. Llevo años observando las páginas de empleo para artistas y siempre he encontrado anuncios donde se ofrecían puestos de cantantes en los que claramente se especificaba que no importaba tanto la trayectoria profesional como el hecho de tener buena presencia. Y no, no se refieren a la fuerza escénica o a la capacidad para improvisar en directo, no. Se refieren a cumplir unos requisitos estéticos. Abrir la boca y no desafinar no parece ser un recurso indispensable. Es de locos. ¿Le pedimos a un escritor que sea atractivo? ¿O a un cirujano que mida 1´80? Es ridículo.


El problema es que me crié entre cuentos infantiles y películas animadas donde inculcaban valores que a la hora de la verdad no tienen nada que ver con la vida real. ¿Se imaginan una película de Disney donde el argumento principal fuera: Con integridad no alcanzarás nada? Nos parecería un mal ejemplo para los menores, ¿verdad? Sin embargo no consideramos peligroso que sean testigos de la explotación sexual que sufren algunas personas en videoclips y shows. Si sus protagonistas están a un buen nivel artístico o si merecen un lugar en las listas, no parece ser relevante. Su imagen está más estudiada que la técnica vocal, el magnetismo, la expresividad o aquello que transmitan sus letras (a veces tan ofensivas como patéticas).

Pero eso no es culpa del público, ¿o quizá sí? Somos nosotros quienes debemos cortar el consumo de este tipo de productos si no queremos sentirnos ofendidos, aunque tal vez sea yo la única escandalizada. Miren, los artistas tenemos una mente abierta, yo no soy ese tipo de personas que se ruboriza con facilidad, al contrario, creo que a veces se ha de salir de las normas y experimentar qué tal lo asume el espectador. Pero ¿de verdad nos parece razonable que una chica que apenas ha cumplido la mayoría de edad cante temas donde básicamente se hace apología de las drogas o el sexo humillante? Y digo chica porque lamentablemente son las féminas las más perjudicadas del sector. Desde comentarios hirientes que ponen en tela de juicio cómo una mujer concreta ha conseguido ciertos logros, hasta ser una buena cantante y tener que conformarse con trabajar desde un sótano porque no nació con el físico adecuado. Y da igual que se trate de la mismísima voz de Dios personificada, que si no le gusta a quien toca, se puede dar por perdida.

- Canta muy bien, pero debería arriesgarse un poco más con el atuendo. Ya sabes, resaltar las curvas...-


Eso lo dijeron de mí. Y no fue una persona cualquiera sino un profesional del mundo de la música, un individuo respetado y bien considerado en los circuitos artísticos. Siempre habrá alguien que te diga cómo tienes que vestirte, cómo tienes que responder en caso de que te pregunten, cómo debes comportarte con el personaje de turno... Y si se te ocurre rebatir el hecho de convertirte en una marioneta te dirán: “Eres una rara, así no llegarás nunca a nada”.

Señores, esta rara deja esto por hoy, pero antes de despedirme les diré lo que para mí es la belleza: Belleza es escuchar las Suittes para Violonchelo de Bach, dejarme llevar con la voz de David Peaston, contagiarme de la energía de Freddie Mercury, soñar con los arreglos de Yolanda Adams, enamorarme de las canciones de Michael Jackson, saborear cada pianissimo de Ella Fitzgerald, elevarme a lo más alto con el Claro de Luna de Beethoven, o dejar que Donnie McClurkin me acerque a Dios.


4 comentarios:

  1. Buena imagen = mas ventas. Asi funciona. Lamentablmente.

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  2. Si a un modelo no se le exige ser buen cantante, no comprendo por qué un cantante tiene que parecer un modelo... Un beso, Xavier

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  3. Penosamente todo gira en torno al dinero, hay que vender, y a la gente le gusta consumir.
    La belleza exterior vende, el sexo vende, todas esas cosas con la que la gente llena vacíos, esas cosas volátiles que desde que las consumes desaparecen y tienes que ir a por más...todo eso vende. Enorme negocio han hecho, chapeau !!
    Yo me quedo con la belleza real...

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    1. Pues sí, Elisa, hemos caído como tontos. Yo también me quedo con la belleza real. (Subjetividades aparte, obviamente)jaja Un beso

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