martes, 30 de enero de 2018

Euromisión


Como eurofan no podía perderme la gala de OT del Lunes, y aunque no he seguido el programa, esta sin duda era una cita obligada. No voy a comentar si el tema escogido es de mi agrado ni tampoco si los cantantes me parecen los idóneos o no, fundamentalmente porque para el formato de Operación Triunfo todos los concursantes eran justos candidatos, pero representar a nuestro país en un festival como Eurovisión puede precisar otros requisitos que nada tienen que ver con gozar de la simpatía del público o incluso del apoyo de los medios. 
 

Nunca conseguiremos ponernos de acuerdo respecto a qué tipo de canción es la adecuada porque a día de hoy ninguna sucesión de elementos puede garantizar una flamante victoria. Europa tiene en su haber un amplio abanico que engloba infinidad de culturas, maneras de pensar y registros que nos sitúan en los diferentes puntos del mapa, lo cual dificulta la tarea de escoger la canción que represente durante un año a la mayoría de los europeos. Aun así, resulta grandioso poder disfrutar de un espectáculo tan rico y diverso, permitiendo que por un día seamos capaces de obviar nuestras diferencias y apreciemos aquellos recursos que hacen grande a cada país.


Y dicho esto, me gustaría destacar que al margen de gustos personales y de apreciaciones que van desde la puesta en escena hasta si el cantante tiene el gancho emocional adecuado, no acabo de comprender por qué para unos países este festival es un acontecimiento importante al que se debe dedicar mucho esfuerzo y trabajo, mientras que para otros no es más que una cita anual con la que hay que cumplir medianamente. Bajo mi punto de vista, una semana es poco tiempo para que un intérprete se afiance del todo con una canción, máxime teniendo en cuenta que va a exponerse ante millones de espectadores, no solo representándose a sí mismo sino a una nación con la responsabilidad que ello conlleva, así que el trabajo a realizar durante los próximos meses promete ser intenso.
 

Aparte de este detalle, me parece que los chicos seleccionados para la gala de ayer han dado lo mejor de sí mismos en pos de contentar a todos aquellos que como yo, adoran Eurovisión. No obstante siento que España no se arriesga ni crea. En su lugar, parece que existe una tendencia a copiar lo que años atrás ya se ha llevado al festival. Y desde aquí les digo a los responsables de tal tarea que Salvador Sobral ya hay uno. Independientemente de que a servidora le pareciera una apuesta maravillosa, el experimento que al final salió bien, pudo no haber funcionado. El hecho de que triunfara la delicada y perfecta ejecución de este artista, no significa que debamos llevar ahora nosotros unos cantantes de las mismas condiciones. Todos los años, mientras analizo la actuación del país ganador, siempre pienso lo mismo: los españoles de nuevo hemos pretendido repetir patrones con la esperanza de ganar algunos puntos en las votaciones y decir: -Al menos no hemos quedado los últimos-. ¡Como si eso fuera lo importante! 

 

Con elecciones tan extraordinarias como Pastora Soler, Ruth Lorenzo, Daniel Diges, Barey o Soraya Arnelas, (entre muchos otros), demostramos que en España hay talento, pero los temas (salvando algunas excepciones como "Quédate conmigo") no suelen ser las mejores apuestas. Y por supuesto, esto no es más que la reflexión personal de una profana en lo que a registros comerciales se refiere, pero siento que podríamos tomarnos este festival como algo más que un mero concurso. ¿Por qué no considerar Eurovisión una ventana al mundo para exponer nuestra mejor versión cultural? Siendo así, urge ya un cambio en la fórmula. Y sobre todo dejar de machacar a los muchachos que van felices a vivir una experiencia y que por diferentes circunstancias regresan con el sabor de una derrota en los labios.


Supongo que cambiar esto es una misión de todos; una “Euromisión”, si me permiten expresarlo así. Qué maravilloso sería ver el festival y poder decir: -Qué grande es mi país, qué buena canción, qué buen cantante, qué buena imagen estamos dando al resto del planeta... - 




Deseando con todo mi corazón que eso suceda, espero con ansiedad que llegue el 12 de Mayo. Y por favor, espero que el hecho de que haya ganado Portugal sea suficiente argumento para obviar el ya manido concepto de: - “Claro, como Eurovisión se fundamenta en aspectos políticos...” Esa no puede ser una excusa para no esforzarnos y llevar cualquier cosa al festival. Al margen de la posición que obtengamos, tenemos que pensar en crecer, en ser un ejemplo social y cultural que no solo mejore nuestra imagen como país, sino que sirva para que las generaciones que siguen el formato comprendan que ser artista es algo más que dar saltitos o lucir un vestuario espectacular.

2 comentarios:

  1. Eurovisión hace mucho que dejó de ser un concurso musical. Ahí lo dejo.

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  2. Es que es algo más que un concurso musical. Y siendo así se permiten muchas licencias en lugar de exponer mayor creatividad cada año. Esa es mi opinión. De todos modos, de vez en cuando surge una sorpresa agradable, una joyita digna de escuchar. Y solo por eso merece la pena. Un besote amigo!

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