viernes, 12 de enero de 2018

Limpieza en pasillo (urgente)



¿Han visto lo último en ingeniería para limpiar lagos? Es una maravilla que cumple lo que promete arrastrando sin dificultades toda la porquería que se acumula en el agua. Con gran maestría y como si de un truco se tratara, el artilugio es capaz de arrastrar latas, envases, papelitos y demás basura hasta su interior, permitiendo que el agua luzca libre y pulcra de nuevo. En cuanto vi la efectividad del aparato automáticamente soñé con uno igual pero aplicable a la industria de la música. Estaría bien pasar una máquina infalible por algunos emplazamientos y desechar todo cuanto opaca el mercado discográfico. Y no, no me refiero a los cantantes (mejores o peores) que saturan las listas, sino a quienes los sitúan en ellas con independencia o no de saber lo que se traen entre manos.



He pisado estudios de grabación durante muchos años. Todos distintos y con diversos productores. Para no alargar el discurso solo diré que nunca me he sentido en conexión absoluta con ninguno, quizá porque soy una esquizofrénica que no sabe lo que quiere (no es una forma de hablar, uno de tantos con los que trabajé me dijo esas palabras). Tener una idea muy clara de cómo quieres que suene un trabajo al parecer te convierte de inmediato en una desequilibrada mental. Pero bueno, anécdotas aparte, me pareció interesante compartir mi experiencia a la hora de grabar discos, ya que muchos inocentes tienen, al igual que yo tenía, la necesidad de compartir con los demás parte de sí mismos a través de su arte. Hasta ahí todo bien, pero ¿les apoyará alguien en ese recorrido?



Si no cuentan con un aporte (tanto económico como anímico) pueden llegar a perder la razón con un proyecto discográfico. No recuerdo mayor estrés en mi vida que cuando comencé a grabar. Tenía muchas expectativas con mi álbum, mas no tuve demasiada suerte a pesar de trabajar como una esclava para tomar impulso. De entrada hubo grandes conflictos para entenderme con el equipo con el que trabajé, ya que partimos con la idea de hacer soul y tardé bastante en hallar un sonido que se pareciera remotamente. Al final aquel proyecto se quedó a medio camino, por lo que no formaba parte ni de un estilo comercial ni tampoco de uno purista.

¿Alguna vez les ha pasado que ustedes están absolutamente convencidos de una cosa y sin embargo otros intentan hacerles cambiar de opinión? Viví contrariada con eso mucho tiempo. Es decir, en todo momento quise manejar el barco en el que navegaba, pero siempre había alguien que me decía:- Vamos a probar de esta manera Saray, hazme caso, tengo mucha experiencia sobre mi espalda.- Y aun a sabiendas de que naufragaría, acepté por no ser arrogante, por no imponer mi criterio y errar únicamente por mi culpa. Ahora cargo no solo con el hecho de haber sucumbido a las peticiones de otros, sino que encima me equivoqué al hacerlo. Con el paso de los años descubrí que es muy importante tomar tus propias decisiones, que siempre existirá el riesgo de cometer un fallo, pero al menos será tuyo y no de otro.

Total que trabajé mucho para nada. No era un concepto nuevo para mí, pero honestamente en aquella ocasión esperaba algo más. Y lejos de obtener los resultados esperados hallé un silencio tan mortal como desesperante. Nadie quiso apostar por mi trabajo, y partiendo del hecho de que ni yo misma creía en él, ¿qué esperaba? 





Pasó algo muy curioso durante la gira de Operación Triunfo. Conversaba con un compañero en la recepción del hotel donde nos hospedábamos y me preguntó si alguna discográfica ya había hablado conmigo. Al decirle que no, me comentó: - Qué raro, Saray. Varias compañías llevan todo el día entrevistándose con nosotros. ¿De verdad nadie te ha llamado?-

Aquello me preocupó. Por un lado pensaba que no estaba a la altura de las exigencias de esas compañías en cuestión, y por otro, mi ego me gritaba que también me lo merecía. Aun así, aun viendo el destino que sufriría tras lanzarme al vacío, me arrojé sin contemplaciones por el precipicio que prometía una estrepitosa caída. No me culpo por ello, porque al fin y al cabo haber tragado tanta materia en descomposición no podía ser en vano, así que aposté por mí y arrastré conmigo a mucha gente a la que quiero en aquella mala decisión.

Luego llegó el ocaso, el triste paseo a lomos de un caballo negro y angustiado que me llevaba siempre al mismo sitio por más que me esforzara en evitarlo. Pasaban los días y las noches y mi parte más viva se marchitaba lenta e inexorablemente. Fueron tiempos difíciles, no voy a adornarlo con palabras positivas o a decir que valió la pena porque me hizo más fuerte. Otra cosa es que lamente haber perdido casi un año de mi vida en autodespreciarme de aquella manera en la que fue sin duda la peor de mis convivencias. Afrontar el hecho de que pasase lo que pasase y llorase lo que llorase nunca me acercaría a mis propósitos, fue asumir una enorme pérdida. Y como en cada muerte, hubo un funeral. Me vestí de luto una época y aguanté el chaparrón aceptando lo que la otra vida me tuviera deparado. Y así lo hice. Me dediqué a lo único que sabía hacer pero esta vez sin mayores aspiraciones ni exigencias. Sobreviví y aunque la cicatriz es bien grande, la herida no volvió a sangrar, al menos tan profusamente. 
 



Todavía y después de tanto tiempo, siento que la música sigue haciendo ajustes dentro de mí, despertándome a veces de madrugada para acosarme con arreglos vocales que ya no puedo aplicar a ninguna canción. Al fin y al cabo los hábitos no se cambian de un día para otro. Las consecuencias de haberme partido tanto la cara por ella son bastante evidentes, mas sería una completa ingrata si dijera que no me proporcionó vuelos infinitos. Así que supongo que estamos en paz.


4 comentarios:

  1. Por si te sirve de consuelo, yo tengo un disco pudriendose de asco y por no tener no tiene ni carátula.
    Y lo que más me jode es que en ese disco hay mucho talento de dos grandes compañeros. Ya me entiendes.

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    1. Es un discazo, amigo. A mí me encanta. He tenido la suerte de escucharlo. Tú sigue cantando que los que formamos parte de tu público te disfrutamos! Muchos besos

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  2. Espero que la maquinita de marras tenga un buen depósito y un filtro que aguante tanta mierda...
    Tienes razón, si te equivocas qué menos qué lo hagas tú!¡

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    1. Jajajajaja... La maquinita esa sería un buen armatoste, seguro... ;)Muac

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