viernes, 26 de enero de 2018

Lo importante es que te vean



- Saray, yo creo que hay que llamar la atención. Y si para generar interés en tu próximo espectáculo hay que crear una historia, se hace y ya está. 

- ¿Cómo que crear una historia?- Pregunté ojiplática.- 

- Ya sabes, vender algún disparate, presentar a tu novio en sociedad, preparar un montaje con algún famosete... Y después, el título del show. Tiene que ser un poco estrambótico, que la gente no lo olvide fácilmente. 

- A ver, espera.- Dije riendo.- No pienso hacer ni montajes ni vender mi vida, ¿ok? Eso no va a pasar. 

- De acuerdo. Me lo pones difícil entonces. ¿Qué tal si en el show te ponemos un mono de mecánico y cantas mientras fríes un huevo?

Es un mercado difícil. Lo admito. Pero tiene que existir otra manera de crearse un espacio... ¿Tal vez uno en el que tu talento hable por ti?
Este asunto me ha puesto de los nervios en infinidad de ocasiones y ha conseguido que discuta con gente que apreciaba y me caía bien. No logro comprender por qué ese empeño en obtener publicidad cueste lo que cueste incluso si el precio es denigrarte en antena. Nunca me he considerado una tiquismiquis, pero en mi opinión no eres peor profesional si exiges un mínimo de condiciones, como por ejemplo que haya un equipo de sonido básico y que puedas cambiarte de ropa en un cuarto con 4 paredes. No pido más. Sin embargo y tras muchas anécdotas puedo decir sin lugar a dudas que conseguir esas dos cosas que yo considero fundamentales son todo un lujo, y si por algún casual osas decir en voz alta que tu espectáculo no es compatible con desnudarte en público o electrocutarte en un escenario que parece un camarote sacado del Titanic, te conviertes automáticamente en una estúpida, creída, tonta, toca narices, etc, etc, etc. Y ya no hablemos si se te ocurre reclamar tu dinero después de haber hecho el trabajo. A veces resulta tremendamente incómodo lidiar con el moroso de turno que hace que sientas hasta vergüenza al solicitar la cita número 300 para que te diga los motivos de por qué no te paga de una vez. 


 
Pero volviendo al tema que nos ocupa, la publicidad es fundamental en esta industria. Y puedo comprenderlo, solo que me parece que se debe usar de forma adecuada. Bajo mi parecer no toda promoción es positiva, y ahí entro de nuevo en conflicto con muchos de los que hasta hace poco formaban parte de mi círculo profesional. La famosa frase de “Lo importante es que hablen de uno aunque sea mal” me parece una auténtica locura. No todo vale, amigos. ¿O es que hemos perdido la cabeza? A ver si va a resultar que es igual de válido salir en un programa presentando tu último trabajo a participar en un concurso de citas. ¿En qué demonios está pensando la gente que cree que cualquier exposición es buena? Sin duda no se han detenido a hacer un análisis del asunto. Un análisis inteligente, vaya. 
 
Ya lo expresó muy bien Silvio Rodríguez: Solo el amor engendra la maravilla. Y por eso no me gusta hacer cosas únicamente para tener mayor visibilidad. Creo que todo aquello que uno haga debe significar algo, tener alguna clase de valor para uno mismo y con suerte para otros. Si no, es una absoluta pérdida de tiempo.
El error tal vez sea mío por querer fusionar conceptos como arte e industria. A estas alturas ya debería saber que son dos cosas bien distintas; una proporciona emoción y la otra solo dinero. Lo primero te acerca a tu verdadera esencia pero puede significar morirte de hambre y lo segundo es veneno en estado puro. Qué contraste tan extremo ofrece este mundo. Si optas por no aceptar ciertas condiciones te verás en la necesidad de aparcar tus sentimientos y asumir de una vez por todas que te has equivocado. Es como si alguien colocase aros cubiertos con fuego y te incitara a atraversarlos para huir de una realidad insulsa.



- Oiga, quiero crecer pero no a costa de quemarme. ¿Tan extraño le parece?- Y el sujeto rio sin parar.-

Creo que seguir a la voz de mi corazón ha sido sin duda la peor de las opciones pero si la muerte nos acecha escojamos lo que escojamos, prefiero entonces cenar dignidad cada jornada.

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