miércoles, 6 de junio de 2018

Psicofonías

Siento decepcionar a aquel que haya entrado a este post pensando que encontraría el relato de un episodio paranormal. Le informo pues que esos temas solo sabe tratarlos Iker Jiménez, un rey televisivo al que admiro profundamente. 
 

Empleo el término psicofonía desde el rincón más jocoso de mi personalidad para denominar a algunas cosas que escucho. Hoy me he levantado con un mensaje de un amigo que compartía una fotocaptura de la canción que estaba oyendo. Tras bromear con bloquearle debido a su pésimo gusto musical, me di cuenta de que está muy extendido eso de:- Bah, solo lo oigo para pasar el rato.- 
 
Que la música y otras artes como el cine se hayan convertido en mero entretenimiento es sin duda una señal que no debemos ignorar. Soy consciente del dinero que mueve la industria, pero quizá haría falta hacer una reflexión al respecto. Para paliar el aburrimiento hay muchas opciones, así que la prostitución a la que está siendo sometida la música es totalmente injustificable. Solo unos necios mancharían algo tan hermoso por un fajo de billetes, mas aun haciendo las cosas con un fin monetario obviando el verdadero valor que posee el arte, hay canciones e intérpretes que ofenden al sentido común. 
 

Y sí, algunas grabaciones hechas a posta en estudios importantes, producidas por gente que en un pasado fue respetable, editadas por grandes compañías y apoyadas por los medios más relevantes, parecen psicofonías. Por más apoyo que tengan, no me explico cómo es posible que semejantes atrocidades tengan un hueco en las listas. Lo peor es que algunos consideren que pueden masacrarme los oídos con esos desastrosos productos y quedarse tan anchos vendiéndolos a través de etiquetas como: Música alternativa, sonido arriesgado o solo para entendidos. (Ahí, con un par.)

El arte tiene fines estéticos y comunicativos, por lo que los más pícaros consideran que puede englobar un amplio abanico de posibilidades. Y no. Lo cierto es que quienes tienen un contacto profundo con él saben perfectamente identificar qué contenidos son dignos y cuáles deben ser descartados. Así que no me explico cómo se cuelan las psicofonías, una nueva categoría con la que a partir de ahora me voy a referir a todo aquello cuanto me sorprende que sea considerado música. 
 

Por mejores equipos que se usen para conseguir una psicofonía, no olvidemos que la mayoría suenan horrendas, con un sonido turbio y nada equilibrado, y lo más importante: Dan miedo. 

 


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